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Cuando un modelista trasciende del plástico a la eternidad del cielo.

Por: Luis Jose Galvez Roy AGMP Escala Guatemala
IPMS México Luis Jose Galvez Roy AGMP Escala Guatemala

El modelista es una persona particular. Una persona de esas de las que cada vez se ven y se conocen con menos frecuencia, una persona que a la que a pesar de los avatares de la vida diaria y exigencias del mundo moderno con tráfico, tecnología, estrés y responsabilidades familiares siempre encuentra el tiempo para volver a vivir. A vivir en ese mundo de ensueño representado por unas cuantas piezas de plástico que mezcladas con pegamento, pintura y altas dosis de paciencia le llevan a vivir experiencias que sólo en su prolongadísima niñez pudo vivir: combatir en una batalla de tanques, estar de alerta de un avión jet de combate amarrado a su asiento, despegar en 5 minutos y derribar a cañonazos un avión enemigo, llenarse de la gloria de mil batallas ganadas o encontrar la compasión del camarada caído, conducir el convertible de sus sueños o vivir la angustia y el hambre de una trinchera.

El modelista a pesar de sus canas y una alopecia incipiente que denota sus “treinta o cuarenta y tantos, tiene la increíble habilidad de regresar cada noche, cada fin de semana, aunque sea por media hora, a ser niño, a recobrar su inocencia y sus ilusiones de juventud a vivir en ese mundo de fantasía y de realidad, porque eso es justamente el modelismo la realidad convertida en miniatura. Los padres y hermanos, la esposa y los hijos todos viven en cierta medida junto con él su pasión, se habitúan al olor del solvente, (Otras veces no se habitúan mucho) se acostumbran a las cajas en el closet y las revistas de referencias en el librero a ver al ser querido delante de la computadora hasta altas horas de la noche buscando esa foto que le muestre los colores y detalles correctos para su modelo. La mayoría de sus compañeros de trabajo y vecinos lo podrán ver con ojos de extrañeza y hasta de cierta compasión pensando: “Este pobre aún juega con avioncitos”.

Todo lo anteriormente descrito y muchos detalles más reflejan el mundo del modelista y su entorno, ese mundo de fantasía y de ilusiones en el que vive, pero un día el Supremo Creador decidirá que la vida terrenal del modelista tocó a su fin, los modelos quedarán en la vitrina, las cajas en la bodega y las pinturas sobre el escritorio, en muchos casos sus cosas serán bien apreciadas por su familia o colegas y otras terminarán irremediablemente en la basura, pero a pesar del enorme vacío que su ausencia generará en su familia y grupo de amigos todas las ilusiones y viejas añoranzas materializadas en un modelo plástico, pasarán en la eternidad a convertirse en una feliz realidad.

Sergio Estuardo López.. Siempre te recordaremos por tu don de gentes y carácter afable, tu dedicación a tu familia y trabajo, tu buena mano para los tanques pero sobre todo por ser un gran amigo!!!!.